Ópera prima de Juan Pablo Di Bitonto.

Magalí
Magalí

Magalí es una película que se ubica en la actualidad, en un pueblo del norte de Argentina muy cerca de la frontera con Chile. El pueblo de Susques está a casi 4000 metros sobre el nivel del mar, en una de las zonas más secas del mundo, con muy poca vegetación. La particular convivencia entre las tradiciones andinas y la fe católica marca la idiosincrasia de la zona.
El film, que estrena el 19 de septiembre, nos muestra un momento en la vida de Magalí, alejada de su entorno familiar, de sus costumbres y de su hijo, trabajando como asistente médico en un geriátrico y rentando un cuarto en una pensión de la ciudad de Buenos Aires.
Al morir su madre, quien criaba a su hijo Félix, Magalí debe volver a la puna a buscarlo. Ella tiene que abandonar el mundo aislado y hermético que construyó, para partir rumbo al encuentro de un hijo con el que no tiene un vínculo real.
En trance, recorre el largo viaje hasta llegar a Susques, un lugar mágico en medio de la Cordillera de los Andes.
Una madre que no conoce a su hijo y un hijo que no conoce a su madre.
Félix siente que tiene que ayudar al pueblo realizando una antigua tradición familiar que hacía su abuela para alejar a un viejo puma que se come el ganado. Magalí, en cambio, sólo quiere volver a Buenos Aires para no perder su trabajo.
La revinculación entre una madre y un hijo, luego de años de alejamiento, fue una de las premisas con las que construimos el relato. Desde allí trabajamos la historia, desde la indiferencia y las necesidades de los personajes. Dos fuerzas contrapuestas y en tensión. Ambos se necesitan. El niño, por una cuestión de edad y supervivencia necesita a su madre, pero también, algunos adultos necesitan de los niños para poder encontrarse.
"Desarrollé este relato en medio de la separación con mi pareja. Soy oriundo de la ciudad de Buenos Aires pero estábamos viviendo en el norte argentino, en la ciudad de Salta. Tenía que decidir si volvía a vivir a Buenos Aires y alejarme de mis hijos o me quedaba junto a ellos en el norte. Pensar en ese alejamiento y no verlos crecer, no compartir sus vivencias diarias me hizo pensar cómo podría ser esta relación luego de años de distanciamiento y de no verlos diariamente. Cuáles serían sus reacciones y cómo me podría vincular en los encuentros con ellos. En esos momentos, por cuestiones laborales, viajaba mucho a Bolivia donde editaba películas de amigos. En los viajes, me fascinó la cercanía cultural que tienen Salta y Jujuy con Bolivia, y, en cambio, las veía muy alejadas de la idiosincrasia de Buenos Aires. Las fronteras entre los dos países se desdibujan para unirse en un manto cultural, el universo andino." explica Juan Pablo Di Bitonto.
El realizador comenta "Comencé a investigar, a viajar pensando en el proyecto, y mis dos inquietudes se fueron mezclando. Le propuse trabajar en el proyecto a Sandra Gugliotta ("Las vidas posibles", "Arrebato") y se sumó a la producción desde el primer momento."



"Fue así que queriendo llegar a un pequeño pueblo llamado Toro, descubrí Susques. Un lugar único, con gente que viaja continuamente o trabaja en las minas de litio. Una comunidad, que como muchos lugares del norte argentino, tiene una mezcla muy particular entre catolicismo y tradiciones andinas. Allí, junto a Daniela Seggiaro ("Nosilatiaj, la belleza"), amiga y guionista, desarrollamos esta historia. Una historia que indaga en los vínculos entre padres e hijos, pero también en la migración y en las revinculaciones familiares y culturales." desarrolla Di Bitotnto que pronto verá estrenar su ópera prima.

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